Llegada por fin la expedición francesa a Cartagena de Indias, se decide seguir la ruta de Portobelo, Panamá, Guayaquil para llegar a Quito. Tras unos pocos días de reaprovisionamiento la expedición al completo embarca en la balandra para poner rumbo a Portobelo. Salen el día 25 de noviembre y llegan a su destino cuatro días después. Esta ciudad, al igual que Cartagena, era un punto primordial para realizar importantes intercambios de mercancías con sus famosas ferias. Pertenecía a «Tierra Firme» que a su vez dependía del virreinato de El Perú. Portobelo poseía una rada más protegida y defendible que el anterior asentamiento «Nombre de Dios» por lo que había sustituido a éste como punto de partida de las caravanas que desembarcaban para cruzar el istmo.